Presentación

 

¿Qué se pretende en esta página?

 

 La enseñanza de cualquier materia en los niveles educativos que se conocen como enseñanzas Medias o Secundarias, para alumnos entre trece y diecisiete años, es una labor difícil ya que entre otras cosas debe realizarse en la compleja etapa del tránsito entre la niñez y la juventud. Enseñar Física, dada la complejidad que encierra en sí misma, es una labor más dificultosa todavía que enseñar otras disciplinas, como bien saben los profesores de esta materia y los que nos hemos dedicado a impartirla. Con excesiva frecuencia nos encontramos con que los estudiantes afirman con toda naturalidad que un coche ordinario que se mueve a una velocidad media de cien kilómetros por hora recorre ciento veinte kilómetros en fracciones de segundo, o que un satélite de comunicaciones orbita a 200 m del centro terráqueo, o que el aluminio es gaseoso a temperatura y presión ambiente. Cuando uno de los promotores de estas páginas creía ya estar curado de sustos, tropezó con un alumno de dieciocho años que aseguraba convencido "que le habían enseñado que los días terrestres tenían veinticuatro horas para la vida ordinaria pero solo tenían doce para la Física”.

         Un somero análisis de las causas de tales despropósitos lleva a unas elementales conclusiones. 1. El alumno no entiende los fundamentos de lo que está aprendiendo. 2. Lo que se estudia en Física no tiene nada que ver con lo que ocurre en la vida real (como pasa en el caso antes citado).  La consecuencia de las dos circunstancias anteriores lleva al estudiante con harta frecuencia a limitarse a aprender unas cuantas recetas, sea en forma de ecuaciones o de definiciones que no comprende, y soltarlas a ver si hay un poco de suerte y acierta. Todo ello conduce en definitiva, a que para muchos alumnos en el aprendizaje de esta materia falten habitualmente algunos componentes básicos de lo que debe ser toda enseñanza: Habituar a reflexionar sobre lo que se lee, hacer un análisis lúcido de ello y finalmente realizar otro análisis crítico acerca de las conclusiones numéricas o conceptuales que se han obtenido.

          Para los promotores de esta página, como para muchos otros profesionales de la enseñanza de las Ciencias, aprender Física debería tener presente en todo momento algo fundamental: No perder nunca de vista a lo que se dedica esta disciplina. Y ello es, sin duda, al estudio de los comportamientos de los cuerpos materiales (sin limitación de tamaños), de sus interacciones y a buscar las reglas o leyes que los rigen. En consecuencia cualquier tema que se aborde debe estar relacionado con el entorno que nos rodea, sea de nuestra proximidad o de lugares alejados de nosotros. Pero hay un segundo aspecto primordial que siempre debe estar presente. Esta materia solo es tal si el estudio de esos hechos es susceptible de medida, de forma que las leyes que los rigen sean relaciones matemáticas calculables y medibles entre las variables que en ellos intervienen.

        Para progresar en su conocimiento con estos condicionantes, son necesarias algunas cosas. La primera intentar conectar en todo momento lo que en ella se estudia con el entorno que rodea al alumno, de manera que los hechos estudiados no sean ajenos a este. Ello ayuda, por otra parte a realizar ese análisis crítico que antes se echaba de menos. La segunda, pretender que el alumno pueda no admitir un determinado planteamiento, pero que siempre pueda entenderlo. Un caso clásico es el Segundo principio de Newton. Los alumnos, como muchos sabios de otras épocas, no admiten intuitivamente que un cuerpo pueda moverse sin que haya una fuerza que lo empuje, pero precisamente si no lo admiten es porque lo entienden. Cuando el estudiante comprende las ideas que está manejando es capaz de relacionar los resultados con sus propias experiencias y ello le permite razonar de la forma que es capaz de razonar en otros órdenes de su vida. Una tercera, si se pretende alcanzar los objetivos perseguidos, puede ser el evitar el cálculo de magnitudes cuyo significado no se entiende y rehuir, siempre que se pueda, el uso de reglas o recetas fijas a las que tan aficionados son los jóvenes aprendices de Física. Por último parece conveniente marcar con claridad las fronteras entre lo que es propiamente Física y lo que sería Metafísica o algo parecido.

         No existe la menor duda de que enseñar Física a estos niveles obliga a los profesores a un permanente esfuerzo para hacerla más asequible a sus alumnos. Y tal cosa también es una difícil tarea. Porque, ¿cómo conseguir alcanzar los presupuestos antes citados? No hay duda de que en muchas ocasiones la dificultad de alcanzarlos procede de la propia dificultad de algunos de los conceptos que se enseñan, es obvio que en otras los preconceptos son demasiado fuertes y han creado hábito, es frecuente que la falta de entendimiento del lenguaje matemático suponga barreras al manejo de las ideas físicas. Pero quizá también influyan, en ocasiones, otros factores más fáciles de canalizar convenientemente. Porque ¿cuántos fallos no son provocados por pequeños detalles en los que profesores y libros de texto no reparamos al presentar los temas?, ¿cuántas veces resuelve un problema que parecía insoluble un cambio en la forma de presentar las cosas?

    Esta página no pretende en absoluto ni solucionar todas las dificultades conceptuales que aparecen en la enseñanza de la Física, ¡ojalá alguien lo supiera!, ni dar recetas mágicas para mejorarla, ¡ojalá existiesen! Aquí se pretende plantear algo mucho más sencillo y modesto: inducir al lector a reflexionar sobre algunos pequeños detalles, intrascendentes para el profesor, pero que a veces se vuelven auténticos obstáculos insalvables para los alumnos. Se pretende también suscitar dudas acerca de si las formas tradicionales de acercarse a tal o cual concepto, no pueden tener una alternativa más asequible para los aprendices de la Física. Se quiere invitar a analizar si seguir enunciando determinadas leyes físicas, de indudable importancia en su momento, sin tener en cuenta el papel histórico que desempeñaron es o no procedente desde el punto de vista didáctico. Se desea también considerar si al presentar determinadas "reglas" para resolver determinadas situaciones, no estamos atentando contra los presupuestos básicos de partida.

Y en los últimos años el uso de las nuevas tecnologías es algo que está al alcance de los estudiantes de los niveles en que se estudia esta materia. Casi todos tienen un móvil y pueden conectarse a las redes con facilidad. ¿No es posible utilizar estas para ayudar en la enseñanza de la Física en su estudio inicial y medio? Se está hablando constantemente de ese uso pero el problema es cómo realizarlo y lo que aquí se presenta es un intento para ello.

 

Invitación a colaborar

  Hoy gracias a la red tenemos la oportunidad de estar en contacto profesores de localidades tan distantes como México y Buenos Aires o como Bogotá y Zamora, ciudad perteneciente al viejo reino de España y dentro de la Comunidad autónoma de Castilla y León, donde residen los promotores de esta página. Como dice el aforismo que "muchos pocos hacen un mucho" en el portal didáctico dónde se haya visto la página se pueden hacer críticas, sugerencias, ideas y contribuciones.  Y si gracias a ese concurso se logra mejorar aunque sea un uno por diez mil la enseñanza de esta disciplina a miles de estudiantes de habla hispana, se darían por bien empleadas las muchas horas dedicadas a ello.

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