La Física y el cuento

 (Física y Literatura no están reñidas. Por eso un cuento

puede ayudar a comprender algunos conceptos físicos y eso intentamos aquí)

Sobre todo porque lo que se cuenta en él, aunque se presente en forma literaria, resume un hecho que sigue dándose en la enseñanza del tema que se va a abordar.

 

 

 

La cálida rebelión de E.N.R.

 

El joven E.N.R, nombre con el que le llamaba cariñosamente su abuelo, era un muchacho al que le gustaba mucho buscar respuestas a las constantes preguntas que se planteaba y a rebelarse contra todo aquello que no le parecía razonable y lógico. En esa jornada estaba con el anciano consultando las dudas que le habían surgido en el estudio de un nuevo tema de Física. Cosa que hacía con frecuencia pues el viejo había sido profesor de esa materia.

Le habían empezado a hablar de calorimetría y calor y no había entendido demasiado lo que le contaron. El ex profesor comenzó a decirle que los primeros seres humanos tuvieron pronto muy claro que no era preocupante estar al lado de un peñasco caído en el suelo, pero sí lo era estar debajo de esa peña situada en lo alto de Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: CaloricoRCuna montaña, sobre todo si la veían balancearse. También descubrieron enseguida que no era lo mismo detener con la mano diestra una piedra que se había caído de la mano siniestra, que intentar detenerla si venía de lejos lanzada por el forzudo del lugar. Igualmente encontraron unos cuerpos que tenían la rara propiedad de atraerse unos a otros. Unos de ellos de forma espontánea y algunos tras frotarles con sustancias diversas.

Pero averiguaron otra cosa. La diferencia existente entre un montón de leña amontonada y en lo que se convertía ese montón si le caía un rayo tormentoso del verano. Y también averiguaron las diferencias que se daban entre el montón de rescoldos que quedaban de ese fuego ardiente y los trozos del hielo invernal. Incluso notaron que si se ponían en contacto los cristalitos con un rescoldo, el hielo sólido se convertía en agua líquida.

¿Por qué ocurría todo aquello? Afirmaba el viejo que la primera respuesta habría sido atribuirlo a caprichos de los dioses. Pero que algunos seres humanos intentaron, siguiendo métodos razonadores, tratar de saber a que obedecían esas propiedades. Y a lo largo de los siglos llegaron a  establecer conclusiones. Por ejemplo, tuvieron claro que los cuerpos en movimiento, simplemente por el hecho de moverse, eran capaces de producir efectos que no producían estando en reposo. Lo mismo ocurría con los cuerpos que estaban elevados o los que atraían a otros.  Y a esa capacidad para hacer cosas la denominaron energía. En cuanto a explicar las diferencias entre los restos de algo quemado y el hielo, como no se les ocurría respuesta, volvieron a recurrir a la imaginación. Supusieron que  los cuerpos calientes tenían un misterioso y mágico fluido al que llamaron calórico. Un fluido que podía pasar de los cuerpos calientes a los fríos, idea que se mantuvo durante bastante tiempo. Pero con el transcurso de este se halló que ese fluido misterioso por mucho que se le buscaba no aparecía. Y se consideró que era una forma más de lo que se llamara energía.

Concluyó el viejo diciendo que en el siglo XX, para facilitar el entendimiento de todo lo conocido, se habían intentado simplificar las denominaciones. Por ello se fue extendiendo el término energía para describir todas las distintas capacidades de acción descubiertas en los cuerpos y poniéndoles un apellido que indicara la causa a que obedecía cada capacidad. Por ejemplo a la capacidad de un cuerpo para hacer cosas por estar moviéndose la denominaron energía cinética. Nombre que viene de la palabra griega “kinesis” que significa «movimiento» y que por tanto sería la energía del movimiento. Cosa que también hicieron con la energía de los cuerpos que procede de la atracción gravitatoria que llamaron “energía gravitacional” o con la debida a los efectos de cargas eléctricas denominada “energía eléctrica”. Y por ello se hablaba ahora de energías cinética, gravitacional, eléctrica… pero se mantenía el término calor para los procesos producidos por los cuerpos calientes y fríos.

Al llegar a este punto E.N.R, El Nieto Rebelde levantó la voz protestando.

- Y si todas las formas de energía se denominan ahora con el nombre de energía y el apellido que las distinga, ¿por qué seguimos usando el término calor, herencia del nombre de ese calórico que dices que nunca existió?

- Por inercia, hijo – contestó el abuelo –. Yo hace mucho tiempo que vengo defendiendo otros planteamientos que te puedo enseñar si vienes a ver mi anciano ordenador. 

 

 

Para visitar el ordenador del viejo profesor pulsar en este enlace.