La Física y el cuento

(Física y Literatura no están reñidas. Por eso un cuento puede ayudar a comprender algunos conceptos físicos)

 

 

Disputa helénica

 

- Pero, amigo mío, ¿cómo puedes decir que las personas se movían en todas direcciones si todos a una se desplazaban hacia el poniente?  

Lo afirma rotundo y convencido uno de los contertulios del pequeño grupo que está conversando  tras la comida del mediodía. Son los tiempos del gran Aristóteles y en un paraje costero de Grecia se hallan reunidos cuatro convecinos contando sus andanzas de la jornada anterior. Y, pese a su buena amistad,  discuten acaloradamente porque no son capaces de entenderse hablando de lo que parece ser el mismo suceso que cada uno describe de forma totalmente distinta. Han estado los tres al atardecer de la jornada anterior en un paraje próximo al golfo que se extiende al lado del monte Athos. El más viejo ha narrado que al caer la tarde se había reunido con sus deudos para celebrar un aniversario en el centro de ese golfo, donde estuvieron hasta que el sol desapareció por completo del horizonte. Afirma que se lo pasó bien aunque terminó mareado a causa de las andanzas de los numerosos acompañantes. Porque él, debido a su edad, estaba sentado e inmóvil y ellos no dejaban de moverse en todas direcciones yendo y viniendo.

El que acaba de hablar, un joven personaje, sigue razonando.

- Es imposible. Yo estaba pescando por allí y es cierto que a esa hora se oía un considerable griterío.  Pero procedía de un grupo numeroso en el que todos sus  componentes se desplazaban en la misma dirección.

- Pues no tenéis razón ni uno ni otro - interviene el tercer  conversador - ya que en la zona que decís y mientras duró el ocaso solar únicamente se percibían dos cosas. Una, el inmóvil islote central y otra un gran lienzo blanco moviéndose despacio, en el que no se podía detectar movimiento interno alguno.

Mantiene sus tesis con manifiesto enfado el joven, que asegura burlón que se la estarán liando los dioses del Olimpo. Hasta que el cuarto personaje de la tertulia, razonador habitual y hasta ahora callado, pregunta al anciano si estaba con los familiares en el islote central y a los dos compañeros cuál era su ubicación exacta en el momento del ocaso.

Tras escuchar a todos reflexiona un  momento haciendo un gesto pidiendo calma, ante la impaciencia de sus amigos, y termina hablando. Asegura que los tres tienen razón, porque lo que han contado es justamente lo que cada uno creía ver del mismo acontecimiento, pero observado desde el sitio donde se hallaba.

Como tiene fama de sabio callan los discutidores, agotados de la dura pelea verbal. Y él añade que en el mundo la opinión que un observador tiene de un suceso dado depende del lugar y del momento en que se encuentre cuando lo está observando. Y concluye que en el futuro, tras haber avanzado más en el conocimiento del universo, se seguirá  usando esa idea como punto de partida para estudiar cualquier acontecer.

 

¿Se ha confirmado veintitrés siglos después el vaticinio del razonador heleno?

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La respuesta es: Por supuesto. Y hoy se pueden comprender mejor las opiniones de todos, ya que los medios técnicos permiten entender claramente el razonamiento del pensador

Basta para ello pulsar aquí. 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusiones de la historia (1)

 

El viejo había informado que se hallaba a bordo de un barco desplazándose por el agua del golfo. Y desde su asiento, inmóvil, veía unas personas paradas y otras que se movían en distintas direcciones.

 

 

El joven contó que estaba descansando en la costa y vio pasar la nave con un grupo de personas a bordo que, para él, eran arrastradas en la misma dirección y sentido.

 

 

El maduro dijo que se encontraba meditando en la elevada cumbre que luego sería el monte sagrado. Y a esa distancia solo veía la blanca vela que el barco llevaba desplegada para desplazarse por el agua.

 

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Conclusiones de la historia (2)

 

En la Física de los inicios del veintiuno es necesario comenzar el estudio de cualquier caso definiendo el lugar del universo desde el que se analiza el caso estudiado.

A tal lugar se le conoce como

"Marco de referencia"

del suceso analizado.

Y como hoy esta ciencia necesita realizar medidas, hay que recordar que hasta los valores numéricos obtenidos pueden ser distintos, porque van a depender del marco que se ha utilizado para medirlos

 

 

HAY QUE DESTACAR QUE LA IMPORTANCIA DEL USO DE LOS MARCOS DE REFERENCIA NO SOLO AFECTA A LOS MOVIMIENTOS SINO A TODOS LOS CASOS ESTUDIADOS POR LA FÍSICA

 

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